Historia de la ciudad de Londres
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Fotografias Londres |
Los romanos fueron los primeros en ocupar la plaza fuerte celta de Londinium. En aquel tiempo, el Támesis era vadeable, aunque el puente que se construyó en el año 50 d.C., hizo de Londres un importante nudo de comunicaciones, y pronto lo convirtió en un activo núcleo comercial y en centro administrativo. En el siglo II d.C., se construyó una muralla en torno a la ciudad. En el siglo V, pese a la decadencia y caída del Imperio romano, Londres parece que mantuvo su actividad comercial, hasta que en el siglo IX, los invasores vikingos, arrasaron gran parte de la ciudad. Éstos fueron desplazados por los sajones, dirigidos por el rey Alfredo el Grande, que entró en la ciudad en el año 886. Los daneses continuaron siendo una poderosa fuerza en Inglaterra, ya que no fue hasta el reinado de Eduardo el Confesor, iniciado en 1042, cuando se consiguió estabilizar la vida pública. Esta estabilidad se reforzó tras la conquista normanda del año 1066. Guillermo I el Conquistador asentó su poder desde la Torre de Londres, en la que se conserva la Torre Blanca, corazón de este impresionante monumento. |
La historia mediaval de Londres |
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La ciudad no tardó en intentar que su poder económico fuera acompañado de mayor autonomía política. A finales del siglo XII tenía potestad para elegir a su propio Lord Mayor (equivalente a un alcalde). Desde 1351 nombraba un consejo propio sin cuyo permiso no podía entrar en la ciudad, a finales del siglo XIV, el soberano reinante. La epidemia de la peste negra de 1348 asoló Londres, diezmando a más de la mitad de su población; pero la ciudad se recuperó rápidamente y en el siglo XVI, bajo la dinastía Tudor, ya era el punto de salida de sus barcos mercantes hacia América y la costa este de la India, en busca de riquezas. Encarta |
Todo esto ocurría durante el reinado de Isabel I, época de destacado desarrollo cultural, gracias a la presencia de dramaturgos como William Shakespeare, Christopeher Marlowe y Ben Jonson, y compositores de la talla de William Byrd, Orlando Gibbons y John Bull. En el siglo XVII, durante la Guerra Civil inglesa, Londres se alineó con Oliver Cromwell contra los realistas, y tras el destronamiento del rey católico Jacobo II en 1688, la ciudad entera dio la bienvenida a Guillermo III de Orange y a su esposa, la reina María II Estuardo, cuando éstos accedieron al trono, así como a la Declaración de Derechos (Bill of Rights) que trajeron consigo. Encarta |
Los 17.o y 18.o siglos en Londres |
Previamente, en 1665, la ciudad había sido devastada, primero por la Gran Plaga (una epidemia de peste) y después por el famoso incendio de Londres, que arrasó la ciudad al año siguiente. Las labores de reconstrucción se realizaron en gran parte bajo la influencia de Christopher Wren y provocó el desplazamiento de las áreas residenciales, desde la City, hacia las atractivas poblaciones de Kensington y Chelsea. Posteriormente, bajo la Casa de Hannover, el extremo occidental de Londres experimentó un importante desarrollo; se abrieron grandes plazas como las de Grosvenor, Cavendish, Berkeley y Hannover, y se construyeron más puentes sobre el río. Los servicios públicos, como el suministro de agua y el alcantarillado, mejoraron, y las calles fueron pavimentadas. Encarta |
La National Gallery (Galería Nacional), en Trafalgar Square, tiene una de las mejores y más variadas colecciones de pintura del mundo, abarcando desde los primitivos italianos hasta la obra de Georges Seurat y Paul Cézanne. En el edificio contiguo se encuentra la National Portrait Gallery (Galería Nacional de Retratos), cuya colección reúne más de 9.000 retratos, algunos de ellos únicos y muy valiosos. La Tate Gallery, situada en el Embankment, entre Chelsea y Westminster, abrió sus puertas en 1897, y contiene la mayor colección de pintura inglesa realizada entre el siglo XVI y la actualidad. El crecimiento de la población de Londres se aceleró en el siglo XIX, multiplicándose por seis a lo largo de este periodo, debido a los flujos de gente llegada del resto de las islas Británicas, de las colonias y del resto de Europa. Aunque la Revolución Industrial creó un gran número de puestos de trabajo, nunca fueron suficientes para satisfacer las esperanzas de la marea de gente necesitada que llegaba a la capital. Las novelas de Charles Dickens son un testimonio de los problemas sociales de esa época. En 1851 la Exposición Universal celebró el éxito de Londres, Gran Bretaña y el Imperio, gracias a los avances y la prosperidad que proporcionó la industrialización. Aparentemente, Londres continuó en esta dinámica de riqueza e influencia hasta la I Guerra Mundial. La contienda en sí no tuvo grandes efectos sobre la ciudad, pero la Gran Depresión que la siguió a finales de la década de 1920, castigó al país en general y a su capital en particular. Encarta |
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Historia contemporánea de Londres |
El precio que tuvo que pagar Londres durante la II Guerra Mundial fue mayor. Los bombardeos alemanes durante la denominada batalla de Inglaterra, conocidos como The Blitz (1940-1941) provocaron la muerte a 10.000 personas e hirieron de gravedad a 17.000. Algunas construcciones históricas, como el edificio del Parlamento, fueron severamente dañados. La catedral de Saint Paul resultó ilesa, pese a encontrarse en medio del área de bombardeos más intensos. Tras la guerra, Londres reapareció como una ciudad radicalmente distinta. Sus muelles habían sufrido tales daños que las carísimas obras de reconstrucción resultaban inviables por encontrarse en un lugar del río poco adecuado para los grandes barcos que empezaban a utilizarse. En cualquier caso, la ciudad conservaba muchas de sus posibilidades económicas, especialmente su fuerte sector financiero, y el lento trabajo de reconstrucción comenzó. A finales de la década de 1950, la mayoría de los daños que había producido la guerra habían sido reparados. Se construyeron rascacielos, que rivalizaban entre sí en altura y por la osadía de su diseño. En 1965 se construyó la Post Office Tower (Torre de Correos), de 30 pisos y una altura de 189 metros. Encarta |
La zona de la ciudad llamada el Barbican, que había sufrido grandes daños bajo los bombardeos, perdió su sentido urbanístico y no sufrió modificaciones durante la posguerra; en su mayor parte quedaron almacenes sin ninguna utilidad una vez desaparecidos los muelles de la zona. Más adelante se decidió aplicar al Barbican un amplio programa de reconstrucción urbanística, que finalmente se adoptó en 1959. Se conservaron cuidadosamente los edificios significativos como las iglesias antiguas y se añadieron bloques nuevos de apartamentos, escuelas, zonas comerciales y un gran centro artístico (en la actualidad sede de la Royal Shakespeare Company). La demolición de muchos de los viejos edificios de la zona provocó una intensa polémica. Otras operaciones urbanísticas de posguerra que se desarrollaron en las proximidades son el National Westminster Bank Building (1979), de 183 m de altura, y el edificio más alto de Gran Bretaña, la Canary Wharf Tower, con 244 m, construida en los muelles, junto al nuevo aeropuerto de la City. |