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Historia de la arquitectura : China y Japón
Arquitectura

Entre las culturas japonesa y china se aprecian elementos comunes; sin embargo, sus características generales son bastante diferentes. Concretamente la arquitectura de China es muy diferente de la de Japón, tanto en la forma como en el espíritu que la alimenta.

La inmutable estructura jerárquica de la familia extensa, sacralizada en toda China, y su espíritu de veneración hacia los antepasados, se refleja en la forma estricta de la casa familiar. Ésta se construye sobre una planta rectangular, con una disposición axial siguiendo un eje norte-sur. La entrada se efectúa a través de un patio tapiado situado en el extremo sur, mientras que los elementos de vivienda se disponen simétricamente a ambos lados del eje. Esta estructura se repite en numerosas tipologías residenciales de mayor envergadura, como monasterios, mansiones, palacios e incluso ciudades enteras. La ciudad de Pekín se expandió durante siglos bajo el dominio de diferentes dinastías. Su trazado lo componen dos rectángulos contiguos: la ciudad interior y la nueva ciudad exterior, cada una de ellas con una extensión de varios kilómetros cuadrados.

Dentro de la ciudad interior se halla la ciudad imperial, que a su vez contiene a la Ciudad Prohibida, antigua residencia de la corte imperial. Todas las partes de la ciudad están ordenadas simétricamente a lo largo de una avenida que sigue la dirección norte-sur. Es la apoteosis, a gran escala, de la casa familiar china. Los materiales constructivos más utilizados en China y Japón son la piedra, el ladrillo, la madera y los elementos cerámicos. Las formas características de la arquitectura de ambos imperios provienen de las estructuras de madera. En China, los pilares sostienen una techumbre de madera, una especie de pirámide invertida formada por capas de vigas (tirantes) arriostradas por correas y pilares intermedios. Éstos, a su vez, sujetan las correas y cabios sobre los que descansa la pesada cubierta de tejas.

Los aleros se extienden en voladizo más allá de las líneas de columnas, sobre unas complicadas ménsulas. El arquetipo resultante es un edificio de planta rectangular, normalmente de una sola altura, rematado por una empinada cubierta. Ver Arte y arquitectura de China.

La evolución de la casa japonesa es muy distinta de la china. Mientras la última se ocupaba de expresar el orden social, la casa del Japón se empeñó en crear un diálogo poético con la naturaleza, estableciendo relaciones diversas con la tierra, el agua, las piedras o los árboles. Esta convivencia es evidente en el palacio de Katsura (primera mitad del siglo XVII), proyectado y construido por un maestro de la ceremonia del té.

palacio de Katsura
palacio de Katsura.

Los edificios que lo componen parecen desperdigados de forma aleatoria, pero en realidad siguen una cuidadosa secuencia de vistas e integración en el paisaje.

Japón perfeccionó sus estructuras de madera desde la antigüedad. El santuario de Ise, situado en la costa, al suroeste de Tokio, se erigió en el siglo V y se reconstruye meticulosamente cada 20 años. El edificio principal está situado en el interior de un recinto rectangular que acoge las estancias auxiliares. Se puede decir que es una joya construida en madera, elevada sobre postes hincados en el suelo, y coronada por una gran techumbre de paja. La estructura de la cubierta carece de tirantes y correas, de modo que el caballete descansa sobre una viga o cumbrera que a su vez sostienen dos enormes pilares situados en el centro de los hastiales. Los cabios se ensamblan por encima de la cumbrera, de tal modo que no producen esfuerzos hacia el exterior. Este monumento, pequeño pero de elegantes proporciones, es un excelente ejemplo de la sutileza del arte japonés. Ver Arte y arquitectura de Japón. Encarta