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Historia de Rusia : Gobierno de los Romanov
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Aunque el descontento social fue la principal característica de la “Edad de los disturbios”, no se emprendieron verdaderas reformas. La principal consecuencia de este periodo de caos fue la ruina de la antigua nobleza de los boyardos, cuyo papel en el gobierno fue realizado por otra nueva clase nobiliaria, aunque sin alcanzar la preponderancia de la primera.

Bajo los primeros Romanov —esto es, Miguel y su hijo Alejo Mijáilovich Romanov, proclamado zar en 1645— las nuevas leyes otorgaron a los nobles propietarios de tierras un mayor poder sobre sus siervos.

 

El código adoptado en 1649, únicamente hizo que aumentara el número de campesinos que huían de la servidumbre de la gleba y se instalaran en los asentamientos cosacos a lo largo del curso bajo del Volga, el Dniéper y el Don. En 1670 bajo la dirección del cosaco del Don, Stenka Rasin, comenzó una gran revuelta agraria en el sureste de Rusia, que un año más tarde sería sofocada no sin grandes dificultades por las tropas del zar. Esta primera y gran revuelta de campesinos estableció un precedente para los levantamientos que más tarde vendrían protagonizados por la gleba, que encauzó su odio hacia la nueva nobleza señorial, más que hacia el mismo zar. Rusia, mientras tanto, se convertía en un Estado más europeo, y en los centros urbanos se hacían sentir las influencias de la Europa occidental que ponían fin al aislamiento provocado por las invasiones de los mongoles.

Este cambio en las actitudes y formas de vida requería establecer una reconciliación cultural con los antiguos territorios recuperados a Polonia y Lituania.

En 1654, los cosacos de Ucrania se rebelaron contra el control polaco y ofrecieron su apoyo al zar Alejo. En la consiguiente guerra con Polonia (1654-1667), Rusia salió vencedora y pudo así recuperar Smolensk (perdido en 1611), Kíev y el resto del este de Ucrania. La reincorporación de Ucrania aceleró las reformas del ritual de la Iglesia rusa; Ucrania era un distrito del patriarcado de Constantinopla y con el fin de garantizar su plena integración en la Rusia occidental, la Iglesia ucraniana fue inducida a aceptar al patriarca de Moscú. El patriarca de Rusia, Nikón (1652-1658), introdujo reformas en el ritual ruso que provocaron un cisma, ya que muchos de los clérigos y creyentes rusos se negaron a abandonar sus ceremonias de tradición centenaria. Según el Concilio de 1667, los disidentes tradicionalistas (o raskolniki) fueron declarados cismáticos. Así, millones de los considerados ‘viejos creyentes’ se vieron excluidos de la participación en la vida rusa.

Alejo fue sucedido por su hijo, Fiódor III, bajo cuya dirección, Rusia llevó a buen término su primera guerra contra el Imperio otomano. Tras la muerte de Fiódor en 1682, su hermano Pedro I el Grande fue proclamado zar, pero su hermana mayor, Sofía Alexeievna, ocupó el trono en nombre de su otro hermano,

Dinastia Romanov
Dinastia Romanov
Iván V el Hechizado a quien declaró incompetente para gobernar, haciéndose ella con el poder. Tras un intento fallido de privar a Pedro de sus derechos al trono y de asesinarlo junto a su madre, Sofía fue obligada a abandonar el poder en 1689. "Rusia" Enciclopedia Microsoft® Encarta