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Historia de Portugal en siglo 19 : La monarquía constitucional
Portugal

En 1820 la Armada portuguesa encabezó una revolución con el fin de conseguir un gobierno constitucional. El rey Juan, que acordó volver a Portugal como monarca constitucional, nombró a su hijo Pedro regente de Brasil. En 1822 éste proclamó la independencia del Imperio Brasileño, y pasó a ser el emperador Pedro I. En Portugal, mientras tanto, el hermano de Pedro, el infante don Miguel, pidió ayuda a los partidarios de la monarquía absoluta para acabar con los constitucionalistas y dirigió una insurrección el 30 de abril de 1824. Sin embargo, el rey Juan mantuvo el poder y Miguel se marchó al exilio a Viena.

En 1826, Pedro I de Brasil le sucedió en el trono de Portugal como Pedro IV. Puso en marcha un régimen constitucional que mantenía la autoridad de la monarquía. Obligado a abdicar a favor de su hija, María II (llamada Maria da Gloria, una niña de siete años de edad), el príncipe Miguel volvió de Viena en 1828 y, gobernando como regente de María II, subió al trono. A este periodo le siguió una etapa de lucha civil. Con la ayuda de Inglaterra, Francia y España, María volvió en 1834 a ocupar el trono. Su reinado estuvo caracterizado por los conflictos entre los liberales, que apoyaban la Constitución de 1822, y los absolutistas, que apoyaban la Carta otorgada por Pedro I en 1826. Bajo sus sucesores —Pedro V, que reinó desde 1853 hasta 1861, y Luis, que reinó desde 1861 hasta 1889— las luchas políticas se hicieron menos pronunciadas. Encarta