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Historia danesa : la monarquía absoluta
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Fotografias Dinamarca |
Las repercusiones económicas de estas derrotas tuvieron grandes consecuencias para Dinamarca. La creciente clase comerciante, preocupada por la pérdida de mercados y del comercio exterior, se unió con la monarquía para reducir el poder y los privilegios de la nobleza. En 1660, al capitalizar la impopularidad de la nobleza después de su pobre actuación militar en las guerras contra Suecia, Federico III instauró la monarquía absoluta y suprimió los privilegios nobiliarios. La monarquía, que hasta entonces había dependido de la aristocracia, se hizo hereditaria. Se suprimieron los privilegios de exención de impuestos de la nobleza y su derecho al monopolio de las funciones administrativas del Estado. En el siglo XVIII Dinamarca inició la colonización de Groenlandia, la cual había caído bajo dominio danés en 1380; el comercio danés en el Lejano Oriente se extendió, y las compañías de comercio se establecieron en las Indias Occidentales (hoy Antillas), donde Dinamarca adquirió varias islas. |
En 1788 se abolió el vasallaje y se inició la redistribución de tierras, lo que acabó con las grandes propiedades de la nobleza. En las décadas siguientes, el movimiento de cerramientos agrícolas provocó el incremento de la producción de alimentos; hacia 1813, el 60% de los campesinos daneses se había convertido en propietarios. Durante las Guerras Napoleónicas, los esfuerzos de Inglaterra para bloquear el continente europeo llevaron a enfrentamientos navales con Dinamarca, que junto con Suecia, Rusia y Prusia había constituido la Liga de la Neutralidad Armada. Copenhague fue dos veces bombardeada por la flota británica, primero en 1801 y de nuevo en 1807, después que la flota danesa fuera destruida. Como consecuencia, Dinamarca quedó aislada de Noruega, por lo que la monarquía danesa, contra su voluntad, se alió con la Francia de Napoleón I Bonaparte. |
Por el Tratado de Kiel (1814), Dinamarca cedió Helgoland a los británicos y Noruega a Suecia; a cambio, Dinamarca recibió los ducados de Schleswig y Holstein. Económicamente, las Guerras Napoleónicas fueron desastrosas para Dinamarca, ya que causaron la pérdida de importantes mercados exteriores, la inflación en el interior y, al final, la bancarrota nacional. La estabilidad económica no se restableció hasta después de que se fundara el Banco Central en 1818. Incluso entonces, el bajo precio internacional de los cereales mantuvo al sector agrícola hasta 1828 en crisis. "Dinamarca" Enciclopedia Microsoft® Encarta® Online 2009 http://es.encarta.msn.com © 1997-2009 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos. |