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Literatura mexicana : independencia
Literatura

A lo largo de los dos siglos siguientes, Nueva España vivió culturalmente al ritmo de la metrópoli, aunque con destellos propios importantes. El siglo XVII, en plena efervescencia del barroco, permite apreciar la obra de algunos autores novohispanos como Arias de Villalobos (1568-?), el poeta más celebrado del virreinato; Juan de Palafox y Mendoza, que llegó a ser obispo de Puebla y virrey de Nueva España y cuyas Obras (14 volúmenes) tienen un contenido religioso y a favor de los indígenas; Carlos de Sigüenza y Góngora, sobrino del poeta cordobés Luis de Góngora y Argote, que escribió Primavera indiana (1668) y Triunfo parténico (1683), y Matías de Bocanegra, de sólida erudición. Destaca sobre todos ellos la obra singular y enciclopédica de sor Juana Inés de la Cruz, cuya fama rebasó muy pronto las fronteras de la Nueva España y a la que se consagró como “la única poetisa, Musa Décima”.

En el siglo XVIII, durante el neoclasicismo, la actividad científica y la Ilustración se vivieron con grave intensidad; fue una época marcada por la expulsión de los jesuitas, el espíritu científico y la llegada de las nuevas doctrinas que anunciaban la época de las revoluciones. Entre los jesuitas expulsados se encontraban Francisco Javier Clavijero, autor de Historia antigua de México, y Rafael Landívar, poeta de la latinidad moderna, que en su Rusticatio mexicana (1782) abarca “todo cuanto en materia de historia natural patria pudiera pedirse”. En el campo de la ilustración, José Antonio de Alzate es el prototipo del hombre de esta generación y su curiosidad enciclopédica lo llevó a cultivar la historia, la meteorología, la astronomía y la botánica. Fue el fundador de la Gaceta de México, el primer periódico del virreinato. Encarta