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Literatura italiana : renacimiento y el siglo XIV
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Literatura |
Una de las figuras más importantes de comienzos del renacimiento fue el poeta y humanista Petrarca, introductor de una nueva sensibilidad, hasta entonces inédita, en la cultura europea. A diferencia de Dante y de otros escritores y pensadores medievales, como el filósofo escolástico Tomás de Aquino y el francés Pedro Abelardo, Petrarca no tenía ningún interés en reproducir sólo las enseñanzas de los escritores clásicos, sino que pretendía ir más allá, adoptando su mentalidad y creando obras con el mismo espíritu que les animó a ellos en su momento. Latinista de renombre, contribuyó definitivamente a reinstaurar el latín clásico como lenguaje literario y erudito, en sustitución del maltrecho latín medieval que había servido hasta entonces como vehículo de comunicación internacional y que comenzó a dejar de hablarse a partir de entonces. |
A Petrarca se le suele describir como un “hombre moderno” por su reiterada afirmación de la individualidad de los seres humanos. Así, su De vita solitaria (1346-1356) y su De remediis utriusque fortunae (1354-1366) están considerados como los primeros ensayos de la historia de la cultura europea en que se expresó esta nueva actitud. También se le ha llamado “el primer nacionalista italiano”, en contraste con Dante, que fue un poeta universalista, pues deseaba que Italia se integrase en una estructura imperial europea. Para Petrarca, en cambio, Italia era la legítima heredera y sucesora de la antigua Roma, y opinaba que los distintos reinos y estados de Italia debían unirse para adoptar el papel que, como depositaria de la herencia del Imperio romano, le correspondía. |
Glorificó esta alta misión en su poema en latín África (1338?-1342?), para el cual toma como marco de referencia las Guerras Púnicas, que tuvieron lugar en la antigüedad entre Roma y Cartago. Aun cuando las aportaciones de Petrarca en la recuperación de los ideales clásicos fueron decisivas, su faceta más importante es la de poeta lírico. Su Cancionero, una colección de sonetos dedicados a Laura, probablemente la dama francesa Laure de Noves, análoga a la Beatriz de Dante, toma como punto de partida una aproximación idealista al dolce stil nuovo, pero lo supera al introducir por primera vez en la historia de la literatura europea una gran intensidad de sentimientos. La primera colección de poemas debió completarla en 1336-1337, aunque siguió ampliándola y retocándola a lo largo de su vida. Boccaccio, como Petrarca, era totalmente consciente de pertenecer a una época nueva y apasionante dentro de la cultura occidental. Recibió una gran influencia del poeta lírico pero, al contrario que éste, Boccaccio prefirió la narrativa a la poesía. Aunque ya dio muestras de talento en sus primeras historias, Il Filocolo (1336) y Elegía de madonna Fiammetta (1343-1344), su obra maestra fue Decamerón (1353). Se trata de una colección de cien cuentos para los que el autor se inspiró en la vida real y no en modelos literarios, como había ocurrido en toda |
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Dante. |
la literatura escrita hasta entonces. Su argumento es el siguiente: un grupo de personajes, siete hombres y tres mujeres, que se han refugiado en una remota casa de campo huyendo de la peste que invadía Florencia, van narrando, a lo largo de diez días, una serie de curiosas historias, algunas cómicas, otras picantes, que les servirán para matar el tiempo durante su forzado encierro. A diferencia de Petrarca, que fue amigo suyo, Boccaccio tuvo en alta consideración la obra de Dante. De hecho, sus últimas obras fueron una biografía y una serie de estudios en torno a la figura del autor de la Divina comedia. Uno de sus mayores méritos fue el de crear una larga serie de personajes muy característicos, y definidos con habilidad, que serían posteriormente utilizados por muchos autores. Dante, Petrarca y Boccaccio fueron los primeros literatos italianos que utilizaron en sus escritos el dialecto toscano, que se hablaba en Florencia, Siena y otras ciudades del centro de Italia, y gracias al prestigio de sus obras consiguieron fijarlo como la lengua de cultura. Encarta |