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Literatura brasileña en el siglo XX : vanguardias
Literatura

A partir de los núcleos de São Paulo y de Río de Janeiro, la renovación literaria se expandió por Brasil a través de manifiestos, grupos e intercambios, y llegó a fructificar principalmente en Minas Gerais y en Río Grande do Sul. Las décadas de 1930 y 1940 representaron una aceptación plena del modernismo, junto al cual floreció el regionalismo crítico del nordeste. Carlos Drummond de Andrade se adhirió al movimiento intentado componer una poesía no poética y fundiendo elementos tradicionales (pasado de la familia) con elementos utópicos (deseos de redención social): Sentimento do mundo (1940), José (1942) y Una rosa del pueblo (1945). Murilo Mendes (1901-1975) inició su producción con poesía humorística y recibió influencia del surrealismo. Augusto Frederico Schmidt (1906-1965) fue un neorromántico que reaccionó frente al modernismo para restaurar el misterio en el tratamiento de temas como el amor y la muerte. Vinicius de Moraes (1913-1980) creó primero un poema lleno de alusiones trascendentes y se convirtió después en un cantor de la pasión y de la sencillez de lo cotidiano.

La obra de Drummond y de Murilo se enmarca en la opción ideológica de vuelta al cristianismo, que marcó la cultura bajo el liderazgo de Alceu Amoroso Lima y se prolongó a través de la Acción Católica y el integrismo. En éste se encuentra Plínio Salgado (1895-1975), miembro del grupo Verde-Amarelo. Otávio de Faria (1908-1980) escribió trece volúmenes de novelas (1937-1977), en los que se ocupó de temas tales como la adolescencia frente al pecado, el límite entre la vocación y las convenciones. Entre ellos merece destacarse Tragedia burguesa. Mayor impacto tuvo la novela nordestina regionalista, en la que el hombre pobre del campo y de la ciudad es visto en la plenitud de su condición humana. Graciliano Ramos (1892-1953) es un autor muy representativo de este periodo con obras como Vidas secas (1938), que narra la vida de una familia de vaqueros, reducida a la lucha por la supervivencia.

En São Bernardo (1934) cuenta la historia de un trabajador rural que se convierte en propietario y su actitud violenta se traslada a la vida afectiva. Angustia (1936) se centra en el drama del desajuste de un hombre mediocre que se compensa mediante el crimen. Fue un escritor que no hizo concesiones a la calidad de la escritura; es moderno por el tratamiento que da a la tradición.