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Literatura brasileña en el siglo XX
Literatura

Después de 1870, hubo sensibles modificaciones en la postura de los intelectuales de Brasil, que oscilaban entre el abolicionismo y la república, o unían los dos ideales mediante la noción de libertad y democracia. El paso del estilo romántico al realista se reveló en la poesía científica y libertaria de Sílvio Romero, Fontoura Xavier o Valentim Magalhães.

El realismo se afirmaba en su vertiente naturalista, intentando corregir la excesiva espiritualización, buscando el retrato fiel de personajes y ambientes y expresándose con un lenguaje sencillo, natural y cercano a la realidad. Esto se manifestó en la novela y en el cuento. En cambio la poesía tendió hacia el simbolismo y el parnasianismo. El fatalismo pesimista estaba como telón de fondo de la prosa de Aluísio de Azevedo (1857-1913), tanto en El mulato (1881), estudio del prejuicio racial, como en Casa de huéspedes (1884), que versa sobre la conducta y la muerte de un estudiante.

En El conventillo (1890) reveló la influencia de Émile Zola en la utilización de los valores simbólicos. El conventillo sería Brasil, dependiente y explotado por las naciones más desarrolladas.

En la prosa la gran figura es la de Machado de Assis, periodista, novelista, comediógrafo, el primer escritor con una noción exacta del proceso literario brasileño, entre cuyas novelas se destacan Memorias póstumas de Brás Cubas (1881), Quincas Borba (1891), Esaú y Jacob (1904) y Memorial de Aires (1908). Machado de Assis se apartó de las modas literarias y en su obra, en la que la emoción se une a la ironía, demostró interés por la realidad social. La primera traducción al castellano de algunos de sus cuentos es de 1916 y pertenece a Rafael Cansinos-Assens, bajo el título Narraciones escogidas (Madrid).

Raul Pompéia, en El Ateneo (1888), describe la vida colegial y ataca el proceso educativo por lo que tenía de formal, considerándolo una expresión degradada de las instituciones del Imperio, entre las cuales la escuela sería un microcosmos. El naturalismo también se volcó en lo regional. En Fortaleza surgieron varios grupos políticos y literarios, y de su trabajo, algunas novelas como Luzia-Homem (1903), de Domingos Olímpio Braga Cavalcanti (1850-1906), en la que se ofrece el perfil de la mujer excelente en el pecado y en la virtud. Encarta

Raul Pompéia
Raul Pompéia.