| Imagenes Vietnam |
Literatura brasileña : Los estilos
|
Literatura |
Bento Teixeira (1561-1600), cristiano nuevo portugués, nacido en Oporto y residente en Pernambuco, escribió la Prosopopeya para exaltar al tercer donatario de la Capitanía de Pernambuco, Jorge de Albuquerque Coelho. Obra barroca, que toma Los Lusíadas de Camões como modelo, exalta, no obstante, al héroe estoico cristiano, dando realce a valores como el heroísmo, la estirpe, el poder, la gloria, la honra, la riqueza o el conocimiento de las virtudes. La inspiración se la brinda la tierra en cuanto colonia. Creación directamente estructurada por la realidad, permite la realización, en un plano imaginario, de una coherencia que jamás alcanzó el autor, criptojudío, en el plano real. Tiene un carácter eminentemente social e individual. |
La obra poética de Gregório de Matos, natural de Bahía, abarca poemas líricos, religiosos y satíricos, en los cuales retrata el Brasil de su tiempo con un pesimismo realista mezclado con referencias obscenas. Es la expresión individual más fuerte del barroco en la colonia, por los temas y la técnica estilística. Manifestación del mestizaje cultural, inserta en sus escritos antítesis, equívocos y juegos de palabras tomados de los modelos de Góngora y Quevedo. Su obra está recorrida por profundos dualismos: religiosidad y sensualismo, misticismo y erotismo, valores terrenos y aspiraciones espirituales. Manoel Botelho de Oliveira (1638-1711) publicó en 1705 Música del Parnaso (dividida en cuatro coros de rimas portuguesas, castellanas, italianas y latinas) con un contrapunto cómico presente en dos comedias: Hay amigo para amigos, y Amor, engaños y celos. |
Poeta letrado, sigue los modelos de Marino, Luis de Góngora y Lope de Vega. Entre sus procedimientos estilísticos se destacan la analogía y la acentuación de los contrastes. Fray Manoel de Santa Maria Itaparica, nacido en Bahía en 1704, escribió una epopeya sagrada, Eustáquidos (1769), imitación de los épicos, y un poema, Descripción de la ciudad de la isla de Itaparica. Fray Manuel Calado escribió sobre la defensa de la tierra contra los invasores extranjeros, Valeroso Lucideno (1648), y Francisco Brito Freire, La nueva Lusitania (1675). No debe asombrar, en esta primera fase, el tenor de las manifestaciones literarias: primero, porque hay una frágil vida intelectual en la colonia, comprensible en la medida en que la colonización fue un fenómeno típicamente burgués, con rasgos empresariales tendientes, sobre todo, a la producción y al comercio del azúcar. El gran desafío residía en el descubrimiento de técnicas que permitiesen la vida en un medio extraño. |
![]() |
Manoel Botelho de Oliveira. |
No había público para la producción literaria ni interés en ella, en un medio acrítico para la vida cultural. No obstante, no hubo deseuropeización: las estructuras generales del mundo que se estaba construyendo eran genuinamente portuguesas, aun con formas más o menos atenuadas. Las manifestaciones literarias fueron, pues, desdoblamientos de la literatura portuguesa, que aún no había desarrollado de manera cabal los géneros literarios. Así, la literatura barroca producida en la colonia acabó siendo de calidad inferior, salvo raras excepciones. La propia obra de Anchieta, la más alta expresión del barroco en su tiempo, no tuvo un valor estético de primera magnitud. Encarta |