Fotografias
Imagenes Vietnam
Historia de Portugal : dinastías de los Habsburgo y de Braganza
Portugal

A la muerte de Enrique, siete aspirantes se disputaron la sucesión al trono. El más poderoso era Felipe II, rey de España, quien en 1580 fue elegido rey por las Cortes de Tomar con el nombre de Felipe I de Portugal. La anexión de Portugal por parte de la monarquía española de los Habsburgo generó fuertes gastos por las guerras españolas en Europa en el periodo conocido como el ‘cautiverio de los seis años’, aunque la apertura de los territorios coloniales españoles favoreció a la burguesía y a miembros de la alta nobleza portuguesa. Después de 1600, el dominio portugués sobre las Indias Orientales se perdió a favor de holandeses y de ingleses. Bajo Felipe I, Portugal disfrutó de una autonomía considerable, pero sus sucesores, Felipe II (Felipe III de España) y Felipe III (Felipe IV de España), trataron a Portugal como una provincia española más, lo que provocó un gran descontento.

Después de las fallidas revueltas de 1634 y de 1637, los conspiradores portugueses consiguieron, con el apoyo de Francia, la independencia de su reino en 1640, aprovechando la revuelta catalana y la debilidad de la monarquía hispánica, que no reconoció la independencia hasta 1668. Juan, duque de Braganza, fue elegido rey como Juan IV, primer rey de la casa de Braganza, que gobernó Portugal hasta la finalización de la monarquía.

El rey Juan IV (1640-1656) expulsó a los holandeses de Brasil, que se habían instalado allí en 1630 y restableció las relaciones tradicionales con Inglaterra. Aunque bastante debilitado por los conflictos con España en la segunda mitad del siglo XVII, Portugal recobró una parte de su prosperidad en el siglo XVIII, después del descubrimiento de oro y diamantes en Brasil.

Entre 1683 y 1750, durante los reinados de Pedro II y de Juan V, los británicos dominaron el comercio portugués; la monarquía se hizo más despótica y las Cortes cayeron en desuso. Durante el reinado de José I (1750-1777), el reino estuvo bajo el control de un valido, Sebastião José de Carvalho e Melo, marqués de Pombal, considerado uno de los mayores hombres de Estado de la historia moderna de Portugal y máximo exponente de la Ilustración portuguesa. Aunque de forma despótica, trabajó para disminuir el poder de la nobleza y de la Iglesia, fomentó la industria y la educación, y acabó con el monopolio extranjero del comercio. Sin embargo, Pombal fue destituido al subir al trono la hija de José I, María I, en 1777. Durante la Revolución Francesa y las Guerras Napoleónicas, Portugal se alió con Gran Bretaña en contra de Francia.

En 1807, cuando los ejércitos de Napoleón entraron en España y amenazaron a Portugal, la familia real se retiró a Brasil y estableció en Río de Janeiro la sede del gobierno. Un ejército francés ocupó Portugal, pero fue derrotado en 1808 por tropas inglesas al mando de Arthur Wellesley, después primer duque de Wellington. Por la Convención de Sintra (30 de agosto de 1808), los franceses abandonaban el país, pero lo volvieron a invadir un año después. Wellington frenó de nuevo el avance francés y, en 1811, Portugal se libró de la influencia francesa. La familia real portuguesa decidió de todas formas permanecer en Brasil,

José I (1750-1777)
José I (1750-1777).
que en 1815 se declaró como nuevo reino. En 1816, Juan VI accedió a los dos tronos, gobernando Portugal a través de un Consejo Regente. Encarta