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Alemania en el siglo XVIII


Luis XIV
Luis XIV

A finales del siglo XVII y comienzos del XVIII, el Imperio estaba eclipsado por Francia e Inglaterra. La tambaleante estructura imperial estaba sostenida por la gran cantidad de príncipes menores, quienes deseaban su protección, ante la presión de los grandes príncipes, quienes demandaban mayor libertad para ampliar sus posesiones. Los Wettins de Sajonia, que se expandieron hacia el este, se convirtieron en reyes de Polonia; los Welfs de Brunswick-Luneburgo se convirtieron en electores de Hannover y consiguieron gran influencia cuando el elector Jorge heredó el trono de Inglaterra como Jorge I en 1714; los Wittelsbachs de Baviera intrigaron para conseguir una corona en los Países Bajos españoles; los Habsburgo de Austria, que también mantenían Bohemia y Hungría, y los Hohenzollern de Brandeburgo, que se convirtieron en reyes de Prusia, eran las familias hegemónicas en el Imperio y dominaban a los otros príncipes.

Apenas se habían recuperado de la guerra de los Treinta Años cuando los príncipes y el emperador se enfrentaron en una serie de nuevas luchas dinásticas.

Las guerras contra Luis XIV


En el oeste, los príncipes se implicaron en cuatro guerras para frenar las intenciones de Luis XIV de extender el territorio francés hasta el Rin. En la guerra de Devolución (1667-1668), Federico Guillermo El gran elector de Brandeburgo aceptó una pensión de Luis a cambio de apoyo político.

Sin embargo, en la guerra holandesa, Federico Guillermo se puso en contra de Luis y perdió sus conquistas en Pomerania. Pero después benefició a Brandeburgo al ofrecer refugio a los hugonotes (calvinistas franceses), a quienes Luis XIV había exiliado al revocar el Edicto de Nantes en 1685; unos 20.000 hugonotes emigraron al este, llevando con ellos las técnicas de tejidos y la cultura francesa. La invasión del Palatinado por Luis XIV provocó la guerra de la Liga de Augsburgo (1688-1697), en la cual obtuvo Estrasburgo y Alsacia.

Carlos X Gustavo de Suecia
Carlos X Gustavo de Suecia

La guerra de Sucesión española (1701-1714) surgió por la lucha sobre el derecho del nieto de Luis XIV, futuro Felipe V, para heredar el trono español. Baviera se puso del lado de Francia, porque Luis XIV prometió al elector la corona de los Países Bajos españoles. Brandeburgo apoyó a los emperadores Leopoldo I y José I a cambio del reconocimiento imperial de Prusia como reino. Los otros Estados europeos también se aliaron con el Imperio para bloquear la unión dinástica de Francia y España. Ejércitos grandes, bien adiestrados y dotados lucharon en Baviera y Alemania occidental, haciendo estragos y dejando la ruina a su paso. Cuando ambas partes quedaron agotadas, aceptaron los Tratados de Utrecht.

Guerras del norte


Invadidos desde el oeste, los príncipes alemanes se encaminaron hacia el norte y este, donde entraron en conflicto con Suecia en el mar Báltico. En la primera guerra del Norte (1655-1660), el emperador y el elector de Brandeburgo apoyaron a Polonia y Dinamarca contra Carlos X Gustavo de Suecia. Las consecuencias del enfrentamiento no implicaron muchos cambios. En la segunda guerra del Norte (1700-1721), que corrió paralela a la guerra de Sucesión española, Sajonia, Polonia, Brandeburgo-Prusia, Hannover, Dinamarca y Rusia unieron sus fuerzas contra Suecia. Al final de la misma, los tratados de Frederiksborg y Nystad (1721) devolvieron Polonia al elector de Sajonia Augusto (que como rey de Polonia gobernó como Augusto II), transfirieron Stettin y Pomerania Occidental de Suecia a Brandeburgo-Prusia, y Rusia ocupó las posesiones del Báltico oriental que mantenía Suecia.

Guerras Turcas


Los alemanes también tuvieron que enfrentarse con los turcos otomanos, quienes, después de un periodo de tranquilidad, se expandieron vigorosamente en el sureste de Europa. Cuando invadieron Hungría en 1663, las tropas imperiales pudieron derrotarlos y obtener una tregua de 20 años. Más deseosos de detener a los Habsburgo católicos que a los turcos musulmanes, Luis XIV y los húngaros incitaron la agresión turca. Cuando se levantó la tregua, los otomanos asediaron Viena en 1683. En esta situación de emergencia, las tropas imperiales, junto con las de Juan III Sobieski de Polonia, rescataron la ciudad. Sin embargo, las guerras turcas continuaron hasta que el brillante general Eugenio de Saboya condujo las tropas imperiales al triunfo en Senta (1697). Por el Tratado de Karlowitz (1699) los Habsburgo anexionaron la mayor parte de Hungría; el país que estaba prácticamente despoblado se volvió a colonizar con veteranos alemanes y se impuso la autoridad imperial centralizada en Viena. "Alemania" © Escrito por Emmanuel BUCHOT y Encarta

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