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Grecia en el siglo XX : Las Guerras Balcánicas
Grecia

Mientras tanto, la cuestión de Macedonia se había complicado, pues Grecia no era el único país balcánico que ambicionaba esta región. La progresiva desintegración del Imperio otomano estimulaba las corrientes nacionalistas que surgieron en los Balcanes. Durante casi todo el siglo XIX, los incipientes estados balcánicos mantenían relaciones de paz entre sí, basadas en su mutuo antagonismo con Turquía; formaron alianzas y se contempló incluso la posibilidad de crear una confederación de estados balcánicos. No obstante, el reparto de Macedonia provocó grandes desacuerdos. El conflicto entre las distintas ambiciones políticas fue el resultado del énfasis dado a las diferencias religiosas entre musulmanes y cristianos, que provocó las disputas entre algunos pueblos balcánicos. En 1903, estalló una insurrección en Macedonia, cuyo objeto era obtener la unión con Bulgaria. Grecia decidió ayudar a Turquía en secreto y animó a las guerrillas griegas a cruzar la frontera y atacar a los búlgaros y vlachs de Macedonia.

Turquía, dispuesta a restaurar el orden y asentar su hegemonía, envió en 1912 tropas para erradicar todos los grupos bélicos. Con esta acción, Grecia, Bulgaria, Serbia y Montenegro olvidaron sus desavenencias y formaron alianzas militares, declarando la guerra a Turquía (véase Guerras Balcánicas). Turquía fue derrotada en la primera Guerra Balcánica (1912-1913); mediante las condiciones del Tratado de Londres cedió sus territorios de Creta y la Europa continental, excepto una pequeña región que comprendía Estambul. La disconformidad sobre el reparto del anterior territorio turco entre los aliados balcánicos condujo a la segunda Guerra Balcánica, en la que Grecia y Serbia lucharon contra Bulgaria. Esta última fue derrotada en un mes. El Tratado de Bucarest de 1913 duplicó la superficie y la población de Grecia, puesto que anexionó Macedonia, que incluía Salónica y Cavalla. Encarta