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Historia de Roma: la gloria papal
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Fotografias de Italia |
La prosperidad de la ciudad empezó a aumentar en el siglo XI, aunque su progreso se hizo más lento a principios del XIV, cuando los papas se instalaron en Aviñón. El papado regresó a Roma en 1377, y en la segunda mitad del siglo XV la ciudad pasó a ser el centro de la cultura renacentista. El inmenso mecenazgo papal sobre las artes enriqueció Roma. Durante el papado de Nicolás V (1447-1455) se repararon las murallas defensivas, se construyeron palacios y se restauraron iglesias. Los más importantes artistas y arquitectos trabajaron entonces en Roma y, a finales del siglo, había sustituido a Florencia como foco del renacimiento. |
La gloria papal |
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El saqueo de la ciudad en 1527 a manos de mercenarios alemanes supuso un retroceso temporal. Durante el siglo XVI, Miguel Ángel, Donato Bramante, Rafael y otros artistas trabajaron para los papas; también progresó la construcción de la basílica de San Pedro. No obstante, no fue hasta el papado de Sixto V (1585-1590) cuando se llevó a cabo la modernización del confuso y denso trazado urbano medieval. Se diseñaron tres calles principales que partían, en forma de radios, desde la Piazza del Popolo hacia el centro de la ciudad. Sixto V mandó construir también plazas y fuentes, restauró el acueducto Acqua Felice y algunas antiguas iglesias, y se completó la cúpula de San Pedro. |
El Vaticano |
El estilo barroco que caracteriza la Roma posterior a la Contrarreforma predomina en las edificaciones del siglo XVII. Arquitectos y escultores, como Gian Lorenzo Bernini y Francesco Borromini, transformaron la cara de la ciudad en estos años. En el siglo XVIII, Roma disfrutó de un periodo de relativa tranquilidad bajo el mandato papal. Los edificios construidos en estilo rococó durante la primera mitad del siglo dieron paso más tarde a otros neoclásicos. En 1797, Napoleon Bonaparte tomó Roma y se apoderó de numerosos tesoros artísticos. Tras el Congreso de Viena de 1815, Roma pasó de nuevo a manos del papado. No obstante, la ocupación de Italia por Napoleón estimuló una reacción nacionalista y, en 1861, Italia se unificó bajo la Casa de Saboya. Pero Roma no se incorporó al Reino de Italia y hasta 1870 no pudo ser ocupada. El papa Pío IX se declaró a sí mismo “prisionero del Vaticano”. "Roma," Enciclopedia Microsoft® Encarta® Online 2008 |