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Historia de Rusia : la creciente importancia de Moscú
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La ciudad de Moscú en el principado de Vladímir ocupaba una posición estratégica en el centro de Rusia y en las principales rutas comerciales del país. En 1263, Alejandro Nevski cedió Moscú a su hijo menor, Daniel, con quien se inicia un linaje de duques moscovitas cuyo poderío derivaba de la cooperación con el kanato. Como favoritos de los mongoles, poco a poco fueron extendiendo sus tierras, anexionando los territorios colindantes. En 1328, el hijo de Daniel, Iván, fue nombrado gran duque de Moscú y pasó a gobernar como Iván I Kalitá. La sede de la Iglesia ortodoxa rusa se trasladó a la capital del Gran Ducado. Una vez que los duques moscovitas contaron con el apoyo de la Iglesia, comenzaron a organizar un nuevo estado ruso, del que serían los gobernadores. Al igual que Iván, los duques moscovitas se proclamaron “príncipes de toda Rusia”.

 

A mediados del siglo XIV, las disensiones internas debilitaron el poder de la Horda de Oro; considerando esta situación, el gran duque Dmitri Donskói encabezó con éxito la primera revuelta contra el poder de los mongoles. En 1380, su importante victoria en Kukikovo, a orillas del río Don, le otorgó el apellido Donskoy (‘del Don’), marcando el retroceso del poder mongol, mientras que el poder de los moscovitas fue ganando terreno.
La expansión de Moscovia

Constantinopla cayó bajo el poder de los turcos en 1453 y más tarde la Iglesia ortodoxa rusa consideró a Moscú la ‘tercera Roma’, sucesora de Constantinopla y centro de la Cristiandad ortodoxa. El águila de dos cabezas, símbolo de Bizancio, fue incorporada a las armas moscovitas y permaneció como el emblema de la Santa Rusia. El factor más importante en la investidura de Moscú como ciudad sacra se debió al matrimonio celebrado entre el gran duque Iván III el Grande y Sofía Paleólogo, nieta del último emperador de Bizancio. El gran duque empezó a considerarse zar (del ruso tsar, que a su vez deriva del latín Caesar, ‘césar’) de un régimen autocrático, más que como cabeza de la nobleza. Incorporó a Moscovia (nombre con el que la historiografía occidental designa al gran ducado de Moscú) los estados de Nóvgorod en 1478 y Tver en 1485.

En 1480, aprovechándose de las disensiones entre los mongoles, que habían dividido la Horda de Oro en numerosos kanatos independientes, se negó a pagar el tributo anual. Los mongoles no consiguieron el cobro de este tributo, y esa fecha fue considerada como el fin de la dominación tártara. Una vez libre del control tártaro, Iván volvió a prestar atención a la parte occidental del antiguo reino de Kíev, ocupado por Lituania y Polonia. Invadió los territorios lituanos en 1492 y 1500; con el fin de las hostilidades en 1503, Moscú pudo controlar la mayor parte de los territorios fronterizos. El sucesor e hijo de Iván, Basilio III Ivánovich, continuó la política de expansión hacia el oeste iniciada por su padre, anexionando Pskov en 1510, y continuando con la invasión de Smolensk en 1514 y la absorción del gran ducado independiente de Riazán en 1521. La política exterior rusa contribuyó así a engrandecer la importancia de Moscú, mientras que en el interior se llevó a cabo la formalización de un gobierno autocrático que vino acompañado de cambios sociales. "Rusia" Enciclopedia Microsoft® Encarta

Iván I Kalitá
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