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Arquitectura románica
Arquitectura

Durante la edad media la Iglesia fue la depositaria de toda la sabiduría occidental. La orden benedictina ya estaba bien organizada en tiempos de Carlomagno, y su influencia se extendió por toda Europa con el transcurso de los siglos. Los arquitectos de la alta edad media fueron monjes, puesto que los monasterios, además de preservar la salud espiritual, eran los centros de producción de la filosofía y las ciencias. La planta basilical de los primeros tiempos se modificó de acuerdo con las necesidades litúrgicas de la misa, en la que un miembro del clero situado en el altar dirige la oración de los fieles y oficia los ritos religiosos. El símbolo de la cruz se añadió a la planta de los templos mediante la ubicación de un transepto, o nave perpendicular, en la zona próxima al ábside. De esta forma se creaba la distinción entre las naves, reservadas a los fieles, y el presbiterio, espacio posterior al transepto o crucero que contenía el recinto de los monjes (el coro) y el altar mayor, que debe ser el punto de atención más importante del templo. Para resaltarlo aún más, este altar mayor se enmarcaba en el ábside, una prolongación de la nave central de forma poligonal o semicircular, que en ocasiones estaba rodeado por la girola o deambulatorio, dispuesto como continuación de las naves laterales.

En el templo también debía haber otros altares, necesarios para la celebración de las misas diarias de los monjes, situados dentro de pequeños absidiolos adosados al transepto y al deambulatorio. A los pies de la nave, precediendo la entrada al templo, aparecía el nártex, una antecámara o pórtico para recibir a los peregrinos y que no debían traspasar los catecúmenos. Aunque muchas iglesias francesas cubren algunas de sus naves mediante bóvedas de cañón —Saint-Savin-sur-Gartempe (nave 1095-1115), Saint-Sernin de Toulouse (c. 1080-1120) o Sainte-Foy de Conques (comenzada en 1050)—, Saint-Philibert de Tournus (950-1120) ya dispone de todo un catálogo de arcos de refuerzo, arcos torales, bóvedas de medio cañón y bóvedas de medio cañón transversales que apean los esfuerzos de la gran bóveda de cañón situada sobre la nave central, con ventanas de claraboya bajo su línea de impostas, en la parte alta de los muros.

Como resultado de esta evolución se impuso el uso de bóvedas de arista, que permiten situar fácilmente un claristorio en la parte alta de los muros, que constituye una especie de coronación lumínica a lo largo de la nave central, como en la catedral de Worms (siglo XI), en Alemania, o en la Madeleine de Vézelay (siglo XII), en Francia. Los arcos de medio punto que configuran una bóveda de aristas se apoyan sobre una planta cuadrada: de este modo, el espacio queda dividido por una fila de crujías o fragmentos cuadrados. Para mantener la misma segmentación en las naves laterales, de menor altura y anchura, se duplicaba en ellas el número de bóvedas.

El monasterio de Cluny, en Borgoña, fue el centro de la reforma monástica del siglo X que alentó la evolución al románico. Tal es así que este arte se llama en ocasiones cluniacense.

monasterio de Cluny
Monasterio de Cluny. geografo.info

En el siglo XII la mayor iglesia abacial de Europa era Cluny III (1088-1121), destruida en la Revolución Francesa, pero restituida sobre el papel a partir de dibujos y restos conservados. Era una inmensa iglesia de cinco naves y dos transeptos, de casi 200 m de longitud y 15 capillas o absidiolos adosadas a los transeptos y al deambulatorio. Una bóveda de cañón apuntada cubría su nave central, que ya contaba con otros elementos característicos de la arquitectura gótica, como el triforio ciego o el piso de ventanales altos. Sus trazas ejercieron una notable influencia en la construcción de templos románicos y góticos, no sólo en Borgoña, sino también en el resto de Europa. Encarta