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Arquitectura renacentista del resto de Europa
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Arquitectura |
Hacia finales del siglo XV, el renacimiento se había extendido por toda Europa occidental, con la excepción de las islas Británicas. El rey de Francia, Francisco I, llamó a su corte a numerosos artistas italianos (empezando por el genial Leonardo da Vinci en 1516), que difundieron el nuevo arte y educaron a numerosos artistas locales. Se cree que el primer edificio renacentista de Francia, el château de Chambord (1519-1547), construido por el rey en el valle del Loira, fue obra del arquitecto italiano Domenico di Cortona. Aunque el exterior es el de un castillo medieval, su interior es sin duda una obra del nuevo estilo. Los arquitectos franceses Jacques Androuet du Cerceau, el Viejo, y Philibert Delorme trabajaron en el proyecto de Fontainebleau, y Delorme fue el arquitecto del château d’Anet, donde Benvenuto Cellini colaboró como escultor. En París, el palacio real del Louvre fue proyectado en 1546 por Pierre Lescot. En la península Ibérica se da un caso similar al del château de Chambord, en el castillo de La Calahorra (c. 1509), un edificio gótico cuyo interior puede considerarse plenamente renacentista. |
Sin embargo, en España se dio la peculiaridad de que el estilo italiano se desarrolló simultáneamente a un estilo autóctono llamado plateresco, más ligado a la tradición gótica. Estas dos corrientes se funden definitivamente gracias a la figura de arquitectos como Alonso de Covarrubias, Diego de Siloé, Andrés de Vandelvira o Pedro Machuca, cuyo palacio de Carlos V (1526) en la Alhambra de Granada se puede considerar como el primer modelo clásico español. Sin embargo, la obra más significativa de este siglo es el colosal monasterio-palacio de El Escorial (1563-1584), construido por orden del rey Felipe II en las proximidades de la capital del reciente reino de España. En las trazas de esta obra intervino en primer lugar el arquitecto Juan Bautista de Toledo, formado en Roma (al parecer bajo las órdenes de Miguel Ángel), y posteriormente Juan de Herrera, que consolida un estilo propio de corte manierista, geométrico y desprovisto de ornamentación (llamado en su honor herreriano) y que va a influir notablemente en la arquitectura de los siglos posteriores en España y Latinoamérica. Encarta |