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Arquitectura gótica
Arquitectura

Al comienzo del siglo XII el lenguaje arquitectónico románico va a ser sustituido por el gótico. Aunque el cambio responde a la reforma en el seno de la Iglesia cristiana, caracterizada por el racionalismo de los teólogos tomistas, también coincide con una serie de avances técnicos en la edificación. El proceso de construcción de una bóveda requiere en primer lugar la colocación de una estructura de madera (llamada cimbra) que sostiene el conjunto hasta que la curva se cierra, todos los elementos están ligados y se ha secado el mortero de las juntas. La cimbra de las bóvedas de arista convencionales tiene que ser de una sola pieza para cada crujía, y por tanto se requiere un complicado andamiaje que la haga descansar sobre el suelo. Hacia el año 1100 los constructores de la catedral de Durham, al norte de Inglaterra, y puede que simultáneamente los de San Ambrosio en Milán, inventaron un nuevo método: en primer lugar se construyen los arcos perpiaños y los dos arcos cruzados (llamados nervios) sobre el cuadrado de la crujía de una bóveda de arista, utilizando una cimbra ligera que se puede sujetar a los cuatro pilares de la base; después se rellena el resto de la bóveda mediante un material de relleno conocido con el nombre de plementería, que se puede apoyar sobre cuatro cimbras ligeras e independientes.

El resultado es un nuevo tipo de bóveda llamada de crucería o de plementos, que aporta una serie de ventajas evidentes: el conjunto de la bóveda pesa muchos menos, puesto que los plementos no ejercen casi ninguna función estructural y por tanto pueden ser mucho más ligeros, mientras que las auténticas líneas de tensión se refuerzan mediante los nervios cruceros. Todos estos factores permiten elevar la altura de las naves y ensanchar sus luces estructurales. Otra novedad que ya presentaban algunos edificios románicos es la de los arcos y bóvedas ojivales. La principal ventaja es de tipo compositivo. Las bóvedas de diferentes curvaturas pueden cubrir crujías rectangulares e incluso trapezoidales, de modo que las divisiones de la nave central pueden corresponderse con las de las naves laterales, y las bóvedas pueden seguir utilizándose en el deambulatorio y en el ábside sin ninguna interrupción.

Además, las naves con claristorio (es decir, con un anillo de ventanas de claraboya) pueden elevarse hasta la altura máxima de las bóvedas. Pronto estas claraboyas se convierten en grandes ventanales llamados vidrieras, estructuradas mediante tracerías y compuestas por piezas de vidrio coloreado. El espacio de la iglesia adquiere así una nueva luminosidad, que se ha convertido en una de las características más propias de la arquitectura gótica.

Gracias a todos estos avances técnicos los maestros constructores pudieron construir estructuras más esbeltas, altas y ligeras. Pero de cualquier forma las bóvedas ejercen una serie de empujes transversales que no pueden contener unos pilares excesivamente altos, de modo que se hacía necesario encontrar una solución constructiva que apeara estos empujes hacia el exterior. Esta solución la constituye el sistema de arbotante y estribo, equivalente a los antiguos contrafuertes adosados al muro, que tendrían que haber alcanzado proporciones gigantescas para aguantar los nuevos esfuerzos laterales. El arbotante es un segmento de arco que transmite en diagonal,

Arquitectura gótica
Arquitectura gótica. rincondeperales
lejos del pilar de apoyo, las tensiones que ejerce la bóveda, mientras que el estribo es un sólido pilar que actúa como un contrafuerte aislado, recibiendo el empuje del arbotante y descargándolo definitivamente en el suelo. Encarta